
All the world is a stage, and the men and women merely players: they have their exits and their entrances; and one man in his time plays many parts, his acts being seven ages.
W. Shakespeare
Digamos que todos quienes gustamos de la filosofía, bien sea como ejercicio intelectual o como mero divertimento, nos hemos encontrado sentados a la mesa del café a punto de sufrir una sobredósis de cafeína mientras creemos darnos cuenta de que por fin han dado con el significado profundo de aquella idea de Heráclito o de Jager, de Platón o de Steiner. Lo más probable es que realmente sigamos sin entender nada, y esa certeza de entendimiento sea sólo la consecuencia de una intensa crisis personal que nos ha hecho refelxionar acerca de nuestra propia manera de pensar, de nuestros propios actos o de nuestra propia historia.
Sea la sensación de entendimiento una completa ilusión o una realidad pasajera, quizá haga que la mayoría de nosotros acabemos por pensar en Calderón de la Barca, en Borges, en los dramaturgos clásicos, en Dostoevsky, en Shakespeare, o peor aún en Sylvia Plath. Escribiremos entonces a toda prisa y borroneado en una desdichada servilleta algo que podría ser la página del diario de un adolescente o el axis de reflexión de un inculto que ha leído mucho y ha cogido inspiración de un fracaso personal. Las líneas en cuestión irían así : "La vida es un complejo laberinto de tentaciones y desiciones. En el camino no sólo debemos vencer los obstáculos sino aprender de nuestros errores, aceptar que no siempre tomamos las decisiones correctas, y lo más difícil: levantarnos de las caídas, perdonar nuestros errores. Toda experiencia vital, en esencia, acaba por ser la repetición de lo que ya ha sido dicho por nuestros antecesores, no hay nada nuevo bajo el sol. Todos los horrores y las maravillas han sido ya vividas, sólo cambian los actores, los personajes son siempre los mismos. Las tragedias y las comedias son todas griegas, todas shakespeareanas; todas las reflexiones viejos proverbios chinos."
Así, el tonto iluminado por la sobredósis de café y cigarrillos, recitará para sí mismo y de memoria:
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión
una sombra, una ficción
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son"
Algunos años más tarde el mismo tonto encontrará la servilleta, que se quedó haciendo las veces de marcalibros en la novela que leía aquella tarde, la releerá, le parecerá que nunca había sido tan poco creativo ni tan patético como entonces, y dará gracias por los meses que se ha llevado el calendario.

1 comentarios:
¿Tantos son los aludidos que nadie se atreve a comentar? ¿Tanto escuecen los estigmas de la estupidez cuando es otro quien los rasca? Vamos, amigos, anímense a celebrar la vida con toda su idiota honestidad, la cobardía solo empeorará la situación: se lo dice un tonto habituado que no termina de rematarse.
Como diría un conocido cuyo nombre recuerdo perfectamente, "hasta en el mejor jamón hay demasiado tocino". Pues eso.
Un cordial saludo.
Publicar un comentario en la entrada